jueves, 9 de marzo de 2017

010

Desperté por mi mismo, hacia ya mucho tiempo de que por una cosa u otra siempre era el despertador quien me hacia abrir los ojos por la mañana, que bien sentaba aquello, poder despertarse, estirarse en la cama con los brazos en cruz, con el aire acondicionado sintiendo el aire fresco sin preocupación de que Juan me echara bronca, me note la cara húmeda, pensé que era de la sudor por la calor, pero estaba encendido el aire acondicionado, pase la mano por la nariz suponiendo lo que podía ser, porque no era la primera vez, efectivamente, mi mano contenía sangre, anoche abuse con el tema de la venganza personal, cuando me forzaba mucho con aquella habilidad siempre amanecía sangrando, lo que me sucedía no era normal, vete a saber a las presiones que se exponía mi cerebro con todo aquello, al medico y pruebas no iba a ir porque me iban a tomar por loco o experimentarían conmigo, así que lo mejor es callárselo para uno mismo, fui al lavabo a darme una buena ducha, pero antes como siempre preparaba la cafetera era una manía que tenia, mientras me duchaba que se hiciera el café para cuando saliera sentir ese aroma de café recién salido de la ducha, pequeñas manías de cada uno, así que café en mano con pantalones cortos solo me dirigí a la terraza y me puse a tomar mi café y mi buen cigarrillo de la mañana, encendí el teléfono móvil, cuando arranco vi que tenia más de veinte llamadas perdidas de Sara, una gran sonrisa invadió mi cara.
—Venganza realizada, me gustaría saber como se habrán levantado aquellos dos.
Al par de minutos de que el teléfono estuviera operativo recibió llamada de Sara, recibiría una notificación de que el teléfono estaba ya operativo, pensaba no cogérselo y retorcer más el momento, pero bastante retorcí los sueño, además conociendo lo aprensiva que es ella.
—Dime Sara.
—Ya era hora que cogieras el maldito teléfono, necesito hablar contigo urgentemente, podría pasarme por tu casa y hablar.
—Necesito hablar contigo, te lo pido como favor.
—Creo que ayer quedo todo muy claro Sara, pero esta bien, di lo que tengas que decir.
—Gracias, en un rato paso por tu casa cuando termine un par de cosillas que tengo pendientes.
Corte la llamada, le di a un sorbo del café sonriendo. Pasaron unas dos horas cuando llaman a la puerta, supongo que seria Sara para hablar, nada más abrir la puerta se me echa encima abrazándome, deje que se desahogara con en abrazo efusivo, después le dije que pasara dentro que se pusiera cómoda en el sofá, fui a la cocina a preparar café, la verdad que la notaba muy distinta a siempre, veo las pesadillas han tocado en el fondo. Cuando el café estuvo preparado me senté a su lado.
—Dime, de que quieres hablar, ¿a pasado alguna cosa? —le pregunte—.
—La verdad que ha sido una noche muy rara, he tenido unos sueños me han dejado trastocada, me ha llamado Andrés, el chico con quien me vistes ayer que se sentía indispuesto y no había pasado buena noche, también me ha llamado Alba diciéndome un sueño de lo más casual que haya podido ser, por que es igual que uno de mis sueños de esta noche.
—Tranquilízate y ves más despacio y cuéntame las cosas una por una, ¿que le ha pasado al tal Andrés ese?
—Me ha llamado esta mañana diciendo que ha tenido también mala noche y que se sentía indispuesto, solo eso.
—¿No te ha especificado nada mas? —pregunte haber si me decía el porque el pobre estaba indispuesto—.
Me estuvo contando sus sueños, yo me hacia el interesante como si no supiera de que iba el tema, lo que más le choco fue que Alba tuviera el mismo sueño que ella, pero la versión de Alba era que estaba intimando con ella y nos pillo en su habitación, a mi también me choco, ¿porque se filtro Alba en los sueños cuando con ella no era? 

lunes, 6 de marzo de 2017

009

Uno de los mayores miedos de Sara es la soledad, mucha gente le tiene miedo a quedarse sola, pero en el caso de Sara es una cosa que le da mucho miedo, puede con ella, así que para rematar mi pequeña venganza que menos que darle un poco de sabor a ese miedo que tiene. Después de haberme visto con su amiga de la infancia Alba, no lo llevo muy bien, cayo en depresión y se encerró mucho en su vida en ella misma, dejando muchas cosas de lado, esa situación le supero, también quise que lo viera así. Una mañana se despertó y no veía a nadie a su alrededor, salió a la calle y tampoco veía a nadie, las calles desérticas, sin un alma, Sara estaba totalmente no entendía nada, donde estaba la gente de la calle, entrado y saliendo de los negocios, los coches pasando por la calle, nada de nada, habían desaparecido por completo todo indicio de vida, tanto humana como cualquier otra, no se veían pájaros ningún animal, nada de nada, Sara comenzaba a respirar cada vez más rápido y poniéndose muy nerviosa.
—¿Que ha pasado aquí no hay nadie? —se preguntaba desconcertada—.
Volvió a su casa, pues no sabia que hacer con toda aquella situación, con la mala suerte que se olvido de coger las llaves para poder entrar en su domicilio, su cara era totalmente de pánico, como iba a entrar en su casa sin las llaves, por mucho que llamara nadie le contestaba, estaba sola en el mundo, volvió a salir a la calle y se dirigió a un parque y se sentó en un banco, pensando e intentar encontrar una respuesta lógica a todo ese caos, pensó de todo, una de sus ideas es que por la noche vinieron unos extraterrestres y se llevaron a toda vida del planeta, pero porque a ella no, tiene que haber alguien más aparte de ella, se había encerrado mucho en ella misma, pero no de llegar al punto de que ni se diera cuenta de que la vida en el planeta no existía, algo tenia que haber sucedido. Fue pasando el día, caminando de un lado a otro sin ver rastro de vida, el día fue llegando a su fin y comenzó anochecer, fue hacia el parque y se sentó en el banco de antes, con los pies encima del banco, rodeando sus piernas con sus brazos.
—No puede estar pasando esto, tiene que ser una pesadilla, ahora me dormiré y cuando despierte habrá sido todo un mal sueño.
Y eso hizo se tumbo en el banco del parque y a los pocos minutos cayo dormida por el día que llevo, de un lado para otro sin parar buscando alguien que le pudiera dar una explicación de lo sucedido. Llegaron los primeros rayos de luz y Sara despertó, tenia todo el cuerpo entumecido de haber pasado la noche a la intemperie, cuando abrió los ojos y vio lo mismo se dio cuenta de que no fue un sueño lo del día anterior, estaba sola en el mundo. Fueron pasando los días y cada día que pasaba se sentía más desesperada sin saber que hacer, comía de lo que podía encontrar en los almacenes y algunas tiendas, por las noches dormía en un pequeño hostal que pudo encontrar, seguían pasando los días, su desesperación era mayor, no le encontraba ningún sentido, un día fue a un edificio de oficinas alto muy alto, pudo llegar a la azotea del edificio, era el edificio más alto de toda la zona, observo y observo pero ningún indicio, estaba claro que estaba sola en el mundo, cansada y desesperada se puso de pie en el borde de la cornisa de la azotea del edificio, miro hacia abajo, respiro hondo.
—Solo serán unos segundos y todo habrá terminado, no puedo continuar con esta locura.
Alzo los brazos en cruz, cerro los ojos, puso su cuerpo un poco echado hacia delante y la fuerza de la gravedad hizo el resto, su cuerpo comenzó a caer justamente en el momento que iba a chocar en el suelo, despertó y abrió los ojos. 

lunes, 27 de febrero de 2017

008

Estaba sentado en la orilla de la playa contemplando la luna reflejada en el mar, a mi lado como compañía estaba Sara, tenia el brazo rodeando su cadera y ella me rodeaba con su brazo, su cabeza apoyada en la mía, los dos estábamos en silencio, escuchando el sonido del oleaje, rompiendo la olas en la orilla, mirando el reflejo de la luna, llevábamos un año saliendo, ella se acerca sus labios a mi mejilla y me besa tiernamente y a continuación me dice.
—Llevamos un año saliendo, estoy muy bien contigo, ¿te gustaría venir a vivir a mi casa? —pregunto Sara con voz suave—
—Si tu lo deseas, para mi será un placer el compartir el día a día contigo.
—Ohh Julius, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida.
Ella se lanzó contra mi, haciéndome tumbar boca arriba en la arena, me abrazo fuertemente y comenzó a besarme con gran pasión, un beso lleva a otro, una caricia lleva a otra y acabemos haciendo el amor en la playa. Al día siguiente comencé a llevar mis cosas a su casa para instalarme, un mes después de instalarme en su casa, ella llego de trabajar una tarde, fue a la habitación para cambiarse de ropa, cuando abrió la puerta, se quedo unos segundos sin palabras, me encontró haciéndolo con su mejor amiga Alba, la hija de Marina la dueña de la pastelería, desde pequeñas habían sido muy amigas. Quise que viera lo que vi yo, pero yo por partida doble, pillo a su padre con Marina y a mi con Alba, y allí estaba viendo a su mejor amiga en posición del perrito y yo embistiéndole, a ella le vino el recuerdo de cuando su padre y no pudo aguantarlo.
—¿Se puede saber que pasa aquí? —exclamo preguntando Sara—.
—Espera que termine, no es plan de dejarlo a medias —dije yo con toda mi cara—.
—¡Serás…!, ¡y tu Alba!, que pasa con tu familia, ¿sois todas unas malas perras o que?, ¿queréis joderme la vida?
—No a sido una buena idea la verdad —dijo Alba recogiendo su ropa—
—Ya os estáis marchando los dos de mi casa, ¡no quiero veros nunca mas en la vida! —exclamo Sara—.
Recogí todas mis cosas tan tranquilo, como si no hubiera pasado nada y me fuera por voluntad propia, cuando deje la vivienda, ella cerro fuertemente la puerta y se puso a llorar intensamente. En el sueño hice que fuera lo más grande que hubiera tenido, intensificando sus sentimientos hacia mi, para que cuando despertara se diera cuenta de lo que hizo con el otro y sintiera mejor la puñalada.

jueves, 23 de febrero de 2017

007


Paso un par de años después del incidente de Pinky (es lo bueno de los sueños que el tiempo pasa como uno quiere), salió del colegio antes de tiempo porque no se encontraba bien una profesora y terminaron las clases, Sara vivía en un octavo piso y fue a coger el ascensor, entro en el ascensor y pulso en el piso ocho, el ascensor subía con toda la normalidad del mundo, cuando estaba en el piso séptimo, comenzó a bajar empicado, ella se asusto pensando que iba a morir, antes de llegar al suelo se paro y volvió a subir pero a la misma velocidad que cuando caía, llegaba a la planta siete y volvía a caer, así una y otra vez, estaba aterrada en aquel momento, uno de sus miedos era quedarse encerrada en el ascensor, con desesperación pulsaba todos los botones, sin tener ninguna respuesta positiva a lo que sucedía, el ascensor subía y bajaba a toda velocidad, no podía con la histeria y se puso de rodillas en el suelo y comenzó a gritar, el ascensor se paro entre la planta cinco y seis, con el ascensor comencé a jugar con sus fobias, esa era una de ellas, muchas noches soñaba con que el ascensor se caía y moría, así que use ese jueguecito para ponerla histérica. El ascensor estaba parado, ella se puso de pie y se miro al espejo, mientras se miraba se llevo la mano a la garganta pues le escocía, notaba que se movía algo dentro de su garganta, miro al espejo y arañas comenzaron a salir de su boca, no paraba de salir arañas de ella, cada vez salían más, estaba aterrorizada, pues sufría de aracnofobia, y continuaban saliendo de su boca, las arañas recorriendo su cuerpo, metiéndose por todas partes de su ropa, sintiéndolas correr con sus partas por cara, brazos piernas, torso, por las paredes del ascensor, estaba a punto de darle un paro cardiaco por toda aquella situación, de golpe desaparecieron las arañas, no quería causarle un infarto en el sueño, pues la mataría en la vida real, se puso en una esquina del ascensor sentada en el suelo cogiéndose las piernas, aterrorizada, comenzó a subir el ascensor y se escucha “clin” y las puertas de abren, Sara salió corriendo del ascensor como alma que lleva el diablo, entro en su casa aun temblando del momento del ascensor, escucho sonidos en casa, que raro su madre estaba trabajando, entro en la habitación y vio al padre penetrando a Marina que estaba en posición del perrito, la misma imagen que vi yo por la mañana se la mostré yo a ella pero con su padre y con Marina la dueña de la pastelería, era lo que le quedaba por ver aquella mañana, quería mucho a sus padres y en especial a su padre, para ella su padre era todo un icono a seguir, se le derrumbo todo el aprecio que tenia por su padre y como se suele decir, se le cayo del pedestal, Sara dio un fuerte portazo en la habitación de sus padres y se fue a su cuarto. Quería mostrar a ella que se siente ver a un ser querido como te falla y le mostré exactamente lo mismo, en la misma postura, todo idéntico, para que cuando se despertara viera un reflejo de lo que hizo el día anterior hacia mi. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

006

Con ella quería hacer algo distinto, se me podría ocurrir muchas cosas como fastidiarla, así que jugare con sus fobias, hay algunas cosas que le aterran y podría vengarme mejor, solo es una pequeña venganza personal, no quiero causarle un trauma, aunque ella se lo ha buscado, pero como dije ella tendría sus motivos por el cual se acostó con el aguililla.

Una niña de diez años iba paseando con su bicicleta por medio del paseo, iba muy feliz pedaleando, le tenia un cariño impresionante a su bicicleta de paseo rosa, le puso hasta nombre “Pinky”, paso por una pastelería y puso la bicicleta apoyada en la pared y entro en la tienda a comprar unas galletas de chocolate que a la muchacha le gustaban mucho, entro en la tienda.
—Hola Sarita, ¿que tal todo hoy guapa? —saludo y preguntó la dependienta de la tienda, con una sonrisa por ver a la niña.
—Hola Marina de paseo con mi bici, quería cinco galletas.
—Aun están muy calientes para llevártelas, si quieres pasa dentro que esta Alba y jugáis un rato mientras termino con las galletas.
La niña asintió con la cabeza y entro en la trastienda, se puso a jugar con su amiga Alba, cuando estuvieron listas las galletas Marina aviso a Sarita que las galleta ya estaban, así que cogió su bolsita de papel y salió de la tienda, fue a coger su bicicleta Pinky, cuando la vio estaba destrozada, como si una manada de elefantes hubieran pasado por encima de la bicicleta, la bolsa de papel con las galletas se le deslizo de la mano del disgusto y cayo al suelo, saliendo las galletas rodando por el suelo, comenzó a llorar por su querida bicicleta Pinky por el estado en el que se hallaba, Marina al verla llorar salió corriendo de su tienda para ver que pasaba con la muchacha, cuando vio lo que sucedió no daba crédito, la bicicleta totalmente destrozada y la rueda girando haciendo eses, se puso de rodillas y se acerco a Sarita.
—Ya esta Sarita, ya esta, solo es una bicicleta —decía esto la mujer para consolar a la muchacha—
—No solo es una bicicleta, ¡es Pinky! y ahora esta rota.
—Entra dentro de la tienda que llamo a tu papi que venga a buscarte vale guapa, ya veras como se soluciona.
—Y se me han caído las galletas.
—Cielo por eso no te preocupes te doy más galletas, entra cielo.
Marina cogió como pudo la bicicleta y la metió en la trastienda, también la bolsa de papel y las galletas esparcidas por el suelo, la mujer no daba crédito, que había sucedido y que tipo de salvaje pudo hacerle eso a la bicicleta de una niña, llamo al padre contándole la historia de lo sucedido, el padre no se la creía mucho , se pensaba de que se había caído y la bicicleta se rompió y para evitar la bronca se invento eso, pero Marina le decía que fue así, que ella llego con su bicicleta en perfecto estado, el padre creyó a Marina, se conocían de hace años y sabia que no le estaba mintiendo para encubrir a la niña.
Esta claro que lo que sucedió con la bicicleta algo tenia que ver yo, cuando la niña entro en la tienda, cogí la bici y la lleve a un descampado, la puse en el suelo y pase con el coche varias veces por encima de la bicicleta recreándome en ello, cuando pase unas seis veces por encima y vi que su estado ya era bastante  malo, la deje como la dejo la niña, como es un sueño podría haber aparecido así la bicicleta sin haber actuado yo, sencillamente es un sueño y aparece así, pero no hubiera tenido ese momento de satisfacción de destrozarle la bicicleta. En la realidad le sucedió algo parecido pero no fue así, ella iba paseando con su bicicleta Pinky y se cayo de la bicicleta y un coche paso por encima de la bicicleta rompiéndola, lo paso francamente mal cuando fue pequeña por la perdida de aquella bici, por eso utilice aquel momento, dandole en el sueño una muerte a Pinky más dramática.

sábado, 18 de febrero de 2017

005

—Me gusta, veo que eres directo, para que vamos a perder tiempo cuando sabemos lo que queremos —dijo Juan dándole un sorbo al café emocionado—.
El aguililla lo miro con una sonrisa picarona deseando estar a solas con el otro, vaya par de viciosos. Se tomaron el café de un tirón como si de un chupito se tratara.
—Yo vivo aquí al lado y estoy solo, quieres subir un rato… —propuso el aguililla—
—Seria todo un placer y nunca mejor dicho.
Sonrieron mutuamente mirándose con deseo muy intenso, pagaron y se fueron a casa del aguililla que vivía al lado, yo les seguía, subieron por el ascensor y yo allí con ellos, se empezaron a meter mano y besarse como si yo no existiera para ellos, pero ellos en su sueño si que veían a la rubia maciza que estaba con ellos, pero los personajes del sueño no, en ese momento era invisible para la parejita que se estaban poniendo morados en el ascensor, como hombre no me gusta ver tal cosa, pero en esa circunstancia estaba disfrutando de ello, nada más entrar en la vivienda fueron al dormitorio, los dos iban muy muy excitados, ente uno y el otro se arrancaron la ropa quedándose desnudos, se lanzaron a la cama y empezaron a realizar un 69, yo cogí una silla y me senté delante de ellos, cruce las piernas, para que me vieran bien visto los que soñaban, un poco de mala leche si que tenia, ellos seguían disfrutando de su 69, eyaculando en la boca del respectivo compañero, se estaba poniendo interesante, tampoco es una cosa que quiera detallar mucho, pero el primero en ponerse como un perrito fue Juan, ya que fue el primero que me toco la moral en la mañana y por supuestamente no iban a ir con cuidado, tenían mucho deseo y ganas, así que lo penetro con fuerza, como gritaba, parecía un cerdo el día de la matanza, pero el otro seguía y seguía hasta que eyaculo, se cambiaron los papeles y el que pillaba era el aguililla, como este individuo me fastidio más el día, así que incremente un poco más el miembro de Juan, y sucedió lo mismo lo penetró con fuerza y con ganas, este chillo aun más que Juan, dado que su miembro era más grande, cuando termino volvieron a cambiar, es lo bueno de los sueños que cualquier cosa puede hacerse realidad, después de los dos coitos por parte de cada uno y el 69, los dos cayeron rendidos a la cama con el ano totalmente desgarrado.
Cuando se despierten van a tener un dolor impresionante en cierto sitio y la confusión en su mente, porque tuvo relaciones sexuales con un hombre y que pintaba una rubia maciza allí sentada en una silla contemplando el espectáculo, esta fue mi pequeña venganza a estos dos, ahora me queda la otra señorita, menos mal que nunca le explique mi habilidad, no quería que me tratara de loco, pero después de esta noche si lo hubiera sabido no pudiera haberme vengado así, porque sabría que seria cosa mía, ahora el turno de Sara.

jueves, 16 de febrero de 2017

004

Como dije antes los sueños son como un lienzo en el cual plasmar cualquier cosa, también depende de la persona en cuestión, dependiendo del individuo es más fácil acceder y manipular sus sueños hasta poder mostrar lo que yo quiero que sueñe, así que ahora es la mía poder poner en su sitios ciertas personas que me dieron el día de hoy, una pequeña venganza personal, aparte que será muy divertido, por lo menos por mi parte.
El cielo estaba negro, dejando el día muy cerrado, comenzó a llover, primero las típicas gotas finas que fueron poco a poco ampliando su calibre y su cantidad, hasta llegar a lo que se le dice llover a mares, yo estaba dentro de una cafetería tomándome un café, contemplando la calle, revisando el correo en mi iPad, miro hacia la ventana y pongo a contemplar la lluvia, por la calle pasaba la gente entre ellas pude ver a Juan con paraguas y al amante de Sara, le llamaremos “el aguililla” es más corto, iban los dos en la misma dirección y se toparon con los paraguas, se miraron de arriba abajo, gustando lo que veían, hay que decir que distorsione un poco las cosas, el sueño cambie su orientación sexual y claro se gustaron al verse, de eso me encargue yo también, tenia que ver en primer plano mi obra de arte, hablaron durante unos segundos y Juan señalo la cafetería, el plan era que se conocieran un poquito más antes de intimar, entraron en la cafetería y se sentaron justamente a mi lado, ellos no me veían que era yo, sencillamente era otra persona, cosas muy practicas en los sueños, veían a una rubia con unas curvas escandalosas mirando su tablet, porque una mujer de bandera, porque así no los podría distraer, pues su tendencia sexual no le llama la atención y cuando se acuerden del sueño se acordaran de la rubia maciza, un poquito de mala leche, como he dicho se sentaron a mi lado y comenzaron a ligar entre ellos.
—¿A que te dedicas Juan? —preguntó el aguililla con mucho interés—.
—A un par de manzanas de aquí tengo un taller propio textil, si quieres algún día te lo enseño, ¿y a que te dedicas tu?
—Ahora mismo no ejerzo ningún oficio, estoy parado.
—No hace falta que hables tan correcto, suena interesante ¿si quieres trabajar para mi?
—Hoy debe de ser mi día de suerte, trabajar para ti o tu me trabajas a mi…
Vaya el aguililla va embalado cuesta abajo sin frenos, va ser más divertido de lo que yo creía, pues yo al estar al lado estaba atento a la conversación de ellos, menos mal que ellos no se fijaban en mi, porque aguantaba la risa como buenamente podía, pero ellos estaban más por tirarse los tejos y babeando uno por el otro.

miércoles, 15 de febrero de 2017

003

Al final abrí la puerta, no me gustaba montar numeritos en la escalera del vecindario y si no abría tenia toda la pinta que iba a ser así.
—Te llamado más de 30 veces al teléfono y me salta el buzón que lo tienes apagado.
Es verdad que al salir de su casa apague el teléfono y ni me acorde de el, después pensé en mi padre que estaría hecho una furia con lo de Juan, habrá querido contactar conmigo y no ha podido, cuando termine de hablar con esta lo llamare.
—Lo apague, no he tenido una mañana que digamos haya sido fructífera, no solo ha sido el verte con aquel tipo, Juan me despidió por haber quedado dormido otra vez, por eso fui a tu casa y te pille. Dime, ¿que quieres? en tu caso creo que una imagen cuenta más que mil palabras, creo que no tenemos mucho más de que hablar.
—Cierto me pillaste y no tenia que haber sido así.
—Es lo que tiene el riesgo, que a veces se gana y otras se pierde.
—Por mucho que diga no vas a cambiar de parecer ¿no?
—Pues no, me fastidia pero es lo que hay, habértelo pensado dos veces antes de ya sabes…
Ella intento darme un beso en la mejilla y le aparte la cara.
—No lo hagas más difícil —le dije mirándola—.
Ella se dio media vuelta y se fue de casa, yo respire hondo y solté el aire, que le vamos hacer las cosas han venido así, uno por más que quiera que las cosas sean de una forma son como son por muchas vueltas que queramos darle o como lo deseemos. Fui al cuarto y encendí el teléfono, tenia varias llamadas perdidas de mi padre, tiene que estar hecho una furia con lo de Juan, llame por teléfono.
—Tenia varias llamadas tuyas ¿dime?
—Vaya al final puedo hablar contigo, todo el día llamándote, ¿que ha pasado con Juan? —me preguntó con tono irónico—.
—Pues llegue tarde y no es la primera vez y me despidió, después fui a casa de Sara y me la encontré en la cama con otro tío, vamos un día redondo.
—Ya te dije que esa chica no la veía trigo limpio y sobre Juan, ya te vale sabiendo lo maniático que es con el tema puntualidad.
—Ya se que me avisasteis muchas veces con Sara y la verdad que teníais toda la razón.
—¿Y ahora que piensas hacer?
—Haber como me organizo, pero tranquilos que me apaño muy bien.
Nos despedimos por teléfono y colgué. La verdad que pensaba que iba a estar hecho un basilisco, supongo que le alegre el día cuando escucho que termine con Sara, tanto como mi padre y mi madre no les gustaba, la aceptaban porque yo la había elegido, lance el móvil a la cama, puse una cafetera hacer mientras fui a darme una ducha rápida, la necesitaba, entre la calor y el día. Bajo el chorro de agua que caía sobre mi cabeza, cerré los ojos y me relaje, sintiendo un alivio de comodidad, dejando la mente en blanco y respirando despacio, cuando salí del lavabo, el café ya estaba listo y su aroma invadía toda la casa, sentir ese aroma justamente después de una ducha te hace sentir muy bien, me serví un vaso de café solo, me senté en la silla que había en la pequeña terraza, sin pensar ni reflexionar en nada, solo sentir mi pelo mojado con contacto del exterior, mi vasito de café mirando el cielo, desconexión total como le llamo yo, termine mi café a la vez que un cigarrillo, me dirigí a la cocina a prepararme algo para comer, llevaba entre una cosa y otra todo el día en ayunas y ya comenzaba a tener hambre, me prepare un par de hamburguesas bien completas, me senté viendo la televisión mientras que comía, que bien sentaban aquellas hamburguesas con el estomago vacío, estuve haciendo tiempo viendo la televisión para ir a la cama, tampoco me apetecía hacer otra cosa más, seria sobre la una de la noche y me dirigí a la cama.
—¡Que comience el show!

martes, 14 de febrero de 2017

002

Serian sobre las 9:30 de la mañana cuando llegue a casa de Sara, a esta hora estará durmiendo, le daré una buena sorpresa alegrándole el día, iba a llamar al timbre, me acorde de que tenia sus llaves de cuando fue a pasar unos días a Madrid con sus padres, me dejo sus llaves para que pasara por su casa y que no estuviera vacía, pensé pues mejor aun la despierto en plan romántico, abrí la puerta muy cautelosamente, intentando hacer el ruido justo y necesario, nada más abrir la puerta escuche a ella gritando gimiendo y una segunda voz que no reconocía, fui corriendo al dormitorio abro la puerta y allí me la encuentro en la postura del perrito con un tío dándole, mi cara no tendría precio verla, y las suyas tampoco, quedo todo en silencio unos segundos, la verdad que no podría articular palabra alguna, y todo aquello era bastante incomodo, tan solo me di media vuelta, cerré la puerta, deje sus llaves en la mesa del comedor y abandone su domicilio, aun estaba alucinando con aquella visión, aun no daba crédito lo que vieron mis ojos, la verdad que es una escena bastante chocante ver a ellos dos en pleno coito, veo que el día pinta bien y con fuerza, vaya mañanita, me senté en el coche intentando digerir lo sucedido en toda la mañana, apague el móvil quería estar tranquilo y procesar todo aquello, las cosas pasan porque tienen que pasar esta claro, no es que sea que tenga mala suerte, el trabajo ahí me lo busque por llegar tarde y lo de Sara sencillamente la pille porque en teoría tendría que estar trabajando que es cuando ella aprovecharía para quedar con el otro individuo, tendrá sus motivos por el cual se acostaría con el otro, pero no pienso ponerme como un basilisco porque no merece la pena alguna, ella se arriesgo jugando a dobles y la pillé, es lo que tiene el riesgo, arranque el coche y puse dirección a mi casa.
Di unas cuantas vueltas con el coche no me apetecía ir directamente a casa, estaba a gusto en el coche escuchando música, después de una hora volví a casa, pero antes de llegar pase por la papelería y compre un paquete de folios, se me había ocurrido una idea con todo el tiempo libre que iba a tener, llegue a casa y fui directo a la habitación donde tengo todas mis cosas que guardo con mucho cariño y allí estaba en aquella caja mi antigua maquina de escribir Olivetti Lettera 42 con varias cintas de tinta sin empezar aun, limpie la maquina de escribir haciéndome recordar muy buenos años de mi juventud, la deje reluciente, como recién salida de fabrica, la coloque en mi escritorio y al lado el paquete de folios que compre y las cintas de tinta, quería escribir mis experiencias con mi habilidad desde el principio de cuando sucedió, como una especie de memorias, fui a la nevera a coger una cerveza bien fresca, me eche para atrás en el asiento que tenia al lado la maquina de escribir, poniéndome cómodo con mi cerveza y un cigarro para dar las ideas de como podría hacerlo.
Pensé en escribirlo por ordenador, más práctico y cómodo, pero pensé que al ser un recorrido por mi vida y desde los inicios creo que a maquina de escribir le daría más un toque especial, aparte me encanta sentir las teclas de la maquina de escribir, como se hunden y el sonido de las teclas, cuando cambias de línea…, todo aquello te hacia transportar aquellos años, cuanto mas me trasporte al pasado mejor será para  poder plasmar todo lo sucedido en mi vida, quien sabe si mas adelante lo digitalizaría para adaptarlo a los nuevos tiempos, así que me puse bien sentado, mi cerveza al lado derecho de la maquina de escribir y mi paquete de tabaco en el izquierdo, me frote las manos y las puse en la maquina de escribir y comencé 
Mi nombre es Julius, nombre que me puso mi padre por el gran escritor de ciencia ficción Jules Verne….
Después de varias horas tecleando, pensando, recordando, termine el prologo y mi primera experiencia, estaba tan metido en aquello que ni me acorde de comer y eran las seis de la tarde, me volví a echar para atrás en el asiento, cerré un momento los ojos para estar más relajado, me quede dormido.
Empieza a sonar el timbre de la puerta incesantemente, abrí los ojos de golpe del susto.
—¡Quien será con tanta impaciencia!
El timbre no hacia mas que sonar y sonar, paraba unos segundos y volvía a sonar, me levante del asiento y me eche las manos a la espalda que la tenia resentida de haber estado en esa posición, voy hacia la puerta miro por la mirilla y veo a Sara.

lunes, 13 de febrero de 2017

001

Los sueños son como un lienzo, cualquier cosa se puede plasmar, una fragmentación compleja, dicen que tiene su significado, no una explicación genérica de como suelen hacernos creer, dependiendo del estado psicológico del individuo así serán sus sueños y su explicación, un viaje al subconsciente de la mente fascinante, cuando dormimos y soñamos es cuando sale a relucir todo el potencial de este mismo, nuestro subconsciente es el que domina, esa es mi teoría y tengo mucha experiencia en cuanto a sueños se refiere el tema.
Iba corriendo por la orilla de la playa, sentía el agua fría en mis pies cuando el agua del mar me los cubría al llegar la ola, era una sensación agradable y confortable, un sonido irritante sonó por todo el cielo sonando cada vez más fuerte, miraba hacia el cielo buscando el origen de tal sonido, abrí los ojos, estaba tumbado en la cama, el estridente sonido era la alarma del móvil, estirando la mano para alcanzarlo no pude cogerlo bien y cayo al suelo, el sonido de esa alarma aun seguía sonando, perezoso tuve que sacar de la cama medio cuerpo y apagar ese molesto sonido, alcance el móvil y deslice el dedo y aquel sonido que martilleaba mis tímpanos ceso.
—Tengo que cambiar la maldita alarma, todos los días igual.
Lance el móvil a la mesita de noche y me estire boca arriba en la cama con los brazos en cruz ocupando toda la cama, estaba todo sudado de la calor que hacia, pasaba la mano por mi barba y me puse a pensar, menudo veranito nos espera, el mando del aire acondicionado estaba en la otra mesita gire la cabeza y lo mire… que pena de no poderlo alcanzar con la mente, estire el brazo como pude, cogí el mando y puse una temperatura de 23 grados, a los pocos segundos pude comenzar a sentir el aire fresco que surgía del aparato, que confortable, cerré los ojos, la sensación era tan agradable, comenzaba a sentir mi piel seca y fresca gracias al aire, tanto confort y buena sensación y ojos cerrados dio pie a lo que tenia que suceder, caer dormido.
Abrí los ojos y por la ranura de la persiana vi que entraba luz.
—Mierda, mierda, mierda
Di un salto de la cama, cogí el móvil para mirar la hora, las 7:12 de la mañana, otra vez no puede ser, no tenia tiempo, aunque fuera más rápido que el viento, hace mas de una hora que ya tenia que estar en el taller, cogí la ropa del día anterior que estaba tirada por los suelos, no podía permitirme poner a buscar ropa limpia, medio vestido, solo con los pantalones puestos, descalzo y la parte de arriba sin nada, el calzado y la camiseta lo llevaba bajo el brazo, salí corriendo por la puerta de casa, menos mal que el coche lo aparco justo al lado de casa, aprovecharía los semáforos para terminar de vestirme la que me espera es pequeña ya es la cuarta vez en dos semanas que llego tarde, pero esta vez ha sido peor que nunca casi dos horas tarde, pude aparcar sin problemas, fui corriendo hacia el taller y allí estaba el en la puerta con los brazos cruzados, dando vueltas en círculos de un lado a otro, cuando me vio su cara era de autentico cabreo, y fue directo a mi.
—Casi dos horas de retraso y la cuarta vez en este mes y solo llevamos dos semanas, esto no puede continuar así, espero que tu padre me perdone, pero sintiendo mucho por el, tengo que prescindir de tus servicios en la empresa, detrás de la puerta he puesto tus pertenencias. 
Me soltó toda la parrafada si darme tiempo ni a saludarlo y sin poder articular ni una sola palabra, por la cara que tenia por mucho que dijera ya había tomado la decisión, entre cogí mis cosas, volví hacia el a despedirme, hay que tener civismo aunque en ese momento le arrancaría los pelos de uno en uno con unas pinzas. 
—Gracias por todo Juan, ha sido un placer trabajar contigo. 
—No puedo decir lo mismo de ti, te he soportado por la amistad que tengo con tu padre. 
Vaya que sinceridad más bestia, podría decir las cosas de otra forma, de los favores que le hecho de esos no se acuerda, toma gratitud. Volví al coche bastante enfadado y decepcionado con Juan, se que no hay excusas para llegar tarde y tan asiduamente, de siempre me ha tenido manía y lo se de buena tinta, me senté en el coche, mire para todos lados y eche la cabeza para atrás.
—Pues que bien, empezamos bien el día.
Seria cerca de las nueve de la mañana, no tenia nada que hacer pues no esperaba la patada en el culo de Juan, así que pensé en acercarme a casa de Sara y darle una sorpresa, porque ella se pensara que estaré trabajando hasta las dos de la tarde y siempre se queja de que podría pasar más tiempo con ella del que paso, la verdad que a partir de esta mañana voy a tener mucho tiempo libre, arranque el coche y me dirigí hacia su casa.

miércoles, 1 de febrero de 2017

PROLOGO

PROLOGO
Mi nombre es Julius, nombre que me puso mi padre por el gran escritor de ciencia ficción Jules Verne, pero quise darle un toque más místico y de ahí que lo derivara a Julius, me considero una persona atípica, por algún motivo que carece de lógica tengo una extraña habilidad, a la temprana edad de cinco años comenzó a dar mis primeras experiencias, desde el primer momento me di cuenta de que aquello no era normal.
Todo comenzó una simple mañana estando en el colegio, teníamos como ejercicio dibujar a nuestra familia, padres, hermanos, yo por aquel entonces era hijo único, bueno aun sigo siendo, mis padres no tuvieron más descendencia que yo, estaba dibujando a mis padres, cuando mi compañero me quito las ceras con las cuales estaba dibujando y me las rompió y se puso a reír, yo impotente no sabia que hacer y como cualquier niño me puse a llorar, la maestra vino a tranquilizarme y mi compañero aun se reía más, aun me sentía más impotente. Cuando termino el día de escuela, que por cierto fue muy largo, no podía quitarme de la cabeza la escena de las ceras y como mi compañero se reía de mi, cuando termino el día y regrese a casa tampoco salía de mi cabeza, se repetía una y otra vez, llego la noche y me acosté, me costo conciliar el sueño, pues esa imagen no hacia mas que torturarme, al final caí dormido, ni en sueños me iba a librar de ese tortuoso momento, se estaba reproduciendo la escena, allí estaban mis lápices de colores que aun no había roto, estaba haciendo mi dibujo, sabia que en cualquier momento iba a suceder el momento que tanto me había martirizado el día, y así ocurrió, mi compañero me cogió los lápices de colores y los partió en dos, en ese momento no llore como sucedió en el colegio, me marco tanto el día y la rabia que acumule, que hice todo lo contrario, cogí un trozo del lápiz roto y se lo clave en la mano a mi compañero, la rabia me impulso hacerlo, allí estaba mi compañero con el lápiz clavado en la mano y sangrando, se puso a llorar y la profesora fue corriendo hacia mi, y por supuestamente no me libre del castigo, me sentó en su regazo boca abajo, me bajo los pantalones y con una regla de madera, empezó darme con ella, mis compañeros veían como la profesora descargaba el castigo sobre mi, prefirió darme la manta tortas con la regla, que curar al otro niño que estaba sangrando, cosas de los sueños, no podía sentarme en el pupitre de los reglazos, escocía cosa mala.
Por la mañana sonó el despertador, la verdad que no quería ir esa mañana al colegio, no quería ver la cara de el y que siguiera riéndose a mi costa y no pude librarme de ir a la escuela, una vez en clase y sentado en el pupitre mi compañero me miraba como asustado, agachando la cabeza sin poderme mirar directamente a la cara, me di cuenta que mi compañero tenia la mano vendada, justamente, donde le clave el lápiz en sueños, cuando le pregunte que le pasaba en la mano, le costaba articular palabra, me miraba como un bicho raro y escondía la mano bajo el pupitre. Ahí es cuando me di cuenta de que en sueños puedo interactuar con las demás personas y lo que suceda en el sueño sucede como si fuera verdad, me asuste y no le encontraba la lógica, es que tampoco tiene ningún tipo de lógica, puedo entrar en los sueños de la gente e interactuar y lo que suceda en el sueño sucede realmente, después entendí porque ese día cuando me desperté me ardía el culo, de los reglazos de la maestra en el sueño, la verdad que todo esto asusta a un niño de tan solo 5 años.
Por supuestamente la cosa no quedo solo en eso, pero por aquel entonces me sucedía involuntariamente, a día de hoy puedo controlar a mi antojo.