miércoles, 22 de febrero de 2017

006

Con ella quería hacer algo distinto, se me podría ocurrir muchas cosas como fastidiarla, así que jugare con sus fobias, hay algunas cosas que le aterran y podría vengarme mejor, solo es una pequeña venganza personal, no quiero causarle un trauma, aunque ella se lo ha buscado, pero como dije ella tendría sus motivos por el cual se acostó con el aguililla.

Una niña de diez años iba paseando con su bicicleta por medio del paseo, iba muy feliz pedaleando, le tenia un cariño impresionante a su bicicleta de paseo rosa, le puso hasta nombre “Pinky”, paso por una pastelería y puso la bicicleta apoyada en la pared y entro en la tienda a comprar unas galletas de chocolate que a la muchacha le gustaban mucho, entro en la tienda.
—Hola Sarita, ¿que tal todo hoy guapa? —saludo y preguntó la dependienta de la tienda, con una sonrisa por ver a la niña.
—Hola Marina de paseo con mi bici, quería cinco galletas.
—Aun están muy calientes para llevártelas, si quieres pasa dentro que esta Alba y jugáis un rato mientras termino con las galletas.
La niña asintió con la cabeza y entro en la trastienda, se puso a jugar con su amiga Alba, cuando estuvieron listas las galletas Marina aviso a Sarita que las galleta ya estaban, así que cogió su bolsita de papel y salió de la tienda, fue a coger su bicicleta Pinky, cuando la vio estaba destrozada, como si una manada de elefantes hubieran pasado por encima de la bicicleta, la bolsa de papel con las galletas se le deslizo de la mano del disgusto y cayo al suelo, saliendo las galletas rodando por el suelo, comenzó a llorar por su querida bicicleta Pinky por el estado en el que se hallaba, Marina al verla llorar salió corriendo de su tienda para ver que pasaba con la muchacha, cuando vio lo que sucedió no daba crédito, la bicicleta totalmente destrozada y la rueda girando haciendo eses, se puso de rodillas y se acerco a Sarita.
—Ya esta Sarita, ya esta, solo es una bicicleta —decía esto la mujer para consolar a la muchacha—
—No solo es una bicicleta, ¡es Pinky! y ahora esta rota.
—Entra dentro de la tienda que llamo a tu papi que venga a buscarte vale guapa, ya veras como se soluciona.
—Y se me han caído las galletas.
—Cielo por eso no te preocupes te doy más galletas, entra cielo.
Marina cogió como pudo la bicicleta y la metió en la trastienda, también la bolsa de papel y las galletas esparcidas por el suelo, la mujer no daba crédito, que había sucedido y que tipo de salvaje pudo hacerle eso a la bicicleta de una niña, llamo al padre contándole la historia de lo sucedido, el padre no se la creía mucho , se pensaba de que se había caído y la bicicleta se rompió y para evitar la bronca se invento eso, pero Marina le decía que fue así, que ella llego con su bicicleta en perfecto estado, el padre creyó a Marina, se conocían de hace años y sabia que no le estaba mintiendo para encubrir a la niña.
Esta claro que lo que sucedió con la bicicleta algo tenia que ver yo, cuando la niña entro en la tienda, cogí la bici y la lleve a un descampado, la puse en el suelo y pase con el coche varias veces por encima de la bicicleta recreándome en ello, cuando pase unas seis veces por encima y vi que su estado ya era bastante  malo, la deje como la dejo la niña, como es un sueño podría haber aparecido así la bicicleta sin haber actuado yo, sencillamente es un sueño y aparece así, pero no hubiera tenido ese momento de satisfacción de destrozarle la bicicleta. En la realidad le sucedió algo parecido pero no fue así, ella iba paseando con su bicicleta Pinky y se cayo de la bicicleta y un coche paso por encima de la bicicleta rompiéndola, lo paso francamente mal cuando fue pequeña por la perdida de aquella bici, por eso utilice aquel momento, dandole en el sueño una muerte a Pinky más dramática.

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