Como dije antes los sueños son como un lienzo en el cual plasmar cualquier cosa, también depende de la persona en cuestión, dependiendo del individuo es más fácil acceder y manipular sus sueños hasta poder mostrar lo que yo quiero que sueñe, así que ahora es la mía poder poner en su sitios ciertas personas que me dieron el día de hoy, una pequeña venganza personal, aparte que será muy divertido, por lo menos por mi parte.
El cielo estaba negro, dejando el día muy cerrado, comenzó a llover, primero las típicas gotas finas que fueron poco a poco ampliando su calibre y su cantidad, hasta llegar a lo que se le dice llover a mares, yo estaba dentro de una cafetería tomándome un café, contemplando la calle, revisando el correo en mi iPad, miro hacia la ventana y pongo a contemplar la lluvia, por la calle pasaba la gente entre ellas pude ver a Juan con paraguas y al amante de Sara, le llamaremos “el aguililla” es más corto, iban los dos en la misma dirección y se toparon con los paraguas, se miraron de arriba abajo, gustando lo que veían, hay que decir que distorsione un poco las cosas, el sueño cambie su orientación sexual y claro se gustaron al verse, de eso me encargue yo también, tenia que ver en primer plano mi obra de arte, hablaron durante unos segundos y Juan señalo la cafetería, el plan era que se conocieran un poquito más antes de intimar, entraron en la cafetería y se sentaron justamente a mi lado, ellos no me veían que era yo, sencillamente era otra persona, cosas muy practicas en los sueños, veían a una rubia con unas curvas escandalosas mirando su tablet, porque una mujer de bandera, porque así no los podría distraer, pues su tendencia sexual no le llama la atención y cuando se acuerden del sueño se acordaran de la rubia maciza, un poquito de mala leche, como he dicho se sentaron a mi lado y comenzaron a ligar entre ellos.
—¿A que te dedicas Juan? —preguntó el aguililla con mucho interés—.
—A un par de manzanas de aquí tengo un taller propio textil, si quieres algún día te lo enseño, ¿y a que te dedicas tu?
—Ahora mismo no ejerzo ningún oficio, estoy parado.
—No hace falta que hables tan correcto, suena interesante ¿si quieres trabajar para mi?
—Hoy debe de ser mi día de suerte, trabajar para ti o tu me trabajas a mi…
Vaya el aguililla va embalado cuesta abajo sin frenos, va ser más divertido de lo que yo creía, pues yo al estar al lado estaba atento a la conversación de ellos, menos mal que ellos no se fijaban en mi, porque aguantaba la risa como buenamente podía, pero ellos estaban más por tirarse los tejos y babeando uno por el otro.
Vaya el aguililla va embalado cuesta abajo sin frenos, va ser más divertido de lo que yo creía, pues yo al estar al lado estaba atento a la conversación de ellos, menos mal que ellos no se fijaban en mi, porque aguantaba la risa como buenamente podía, pero ellos estaban más por tirarse los tejos y babeando uno por el otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario