lunes, 27 de febrero de 2017

008

Estaba sentado en la orilla de la playa contemplando la luna reflejada en el mar, a mi lado como compañía estaba Sara, tenia el brazo rodeando su cadera y ella me rodeaba con su brazo, su cabeza apoyada en la mía, los dos estábamos en silencio, escuchando el sonido del oleaje, rompiendo la olas en la orilla, mirando el reflejo de la luna, llevábamos un año saliendo, ella se acerca sus labios a mi mejilla y me besa tiernamente y a continuación me dice.
—Llevamos un año saliendo, estoy muy bien contigo, ¿te gustaría venir a vivir a mi casa? —pregunto Sara con voz suave—
—Si tu lo deseas, para mi será un placer el compartir el día a día contigo.
—Ohh Julius, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida.
Ella se lanzó contra mi, haciéndome tumbar boca arriba en la arena, me abrazo fuertemente y comenzó a besarme con gran pasión, un beso lleva a otro, una caricia lleva a otra y acabemos haciendo el amor en la playa. Al día siguiente comencé a llevar mis cosas a su casa para instalarme, un mes después de instalarme en su casa, ella llego de trabajar una tarde, fue a la habitación para cambiarse de ropa, cuando abrió la puerta, se quedo unos segundos sin palabras, me encontró haciéndolo con su mejor amiga Alba, la hija de Marina la dueña de la pastelería, desde pequeñas habían sido muy amigas. Quise que viera lo que vi yo, pero yo por partida doble, pillo a su padre con Marina y a mi con Alba, y allí estaba viendo a su mejor amiga en posición del perrito y yo embistiéndole, a ella le vino el recuerdo de cuando su padre y no pudo aguantarlo.
—¿Se puede saber que pasa aquí? —exclamo preguntando Sara—.
—Espera que termine, no es plan de dejarlo a medias —dije yo con toda mi cara—.
—¡Serás…!, ¡y tu Alba!, que pasa con tu familia, ¿sois todas unas malas perras o que?, ¿queréis joderme la vida?
—No a sido una buena idea la verdad —dijo Alba recogiendo su ropa—
—Ya os estáis marchando los dos de mi casa, ¡no quiero veros nunca mas en la vida! —exclamo Sara—.
Recogí todas mis cosas tan tranquilo, como si no hubiera pasado nada y me fuera por voluntad propia, cuando deje la vivienda, ella cerro fuertemente la puerta y se puso a llorar intensamente. En el sueño hice que fuera lo más grande que hubiera tenido, intensificando sus sentimientos hacia mi, para que cuando despertara se diera cuenta de lo que hizo con el otro y sintiera mejor la puñalada.

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