Desperté por mi mismo, hacia ya mucho tiempo de que por una cosa u otra siempre era el despertador quien me hacia abrir los ojos por la mañana, que bien sentaba aquello, poder despertarse, estirarse en la cama con los brazos en cruz, con el aire acondicionado sintiendo el aire fresco sin preocupación de que Juan me echara bronca, me note la cara húmeda, pensé que era de la sudor por la calor, pero estaba encendido el aire acondicionado, pase la mano por la nariz suponiendo lo que podía ser, porque no era la primera vez, efectivamente, mi mano contenía sangre, anoche abuse con el tema de la venganza personal, cuando me forzaba mucho con aquella habilidad siempre amanecía sangrando, lo que me sucedía no era normal, vete a saber a las presiones que se exponía mi cerebro con todo aquello, al medico y pruebas no iba a ir porque me iban a tomar por loco o experimentarían conmigo, así que lo mejor es callárselo para uno mismo, fui al lavabo a darme una buena ducha, pero antes como siempre preparaba la cafetera era una manía que tenia, mientras me duchaba que se hiciera el café para cuando saliera sentir ese aroma de café recién salido de la ducha, pequeñas manías de cada uno, así que café en mano con pantalones cortos solo me dirigí a la terraza y me puse a tomar mi café y mi buen cigarrillo de la mañana, encendí el teléfono móvil, cuando arranco vi que tenia más de veinte llamadas perdidas de Sara, una gran sonrisa invadió mi cara.
—Venganza realizada, me gustaría saber como se habrán levantado aquellos dos.
Al par de minutos de que el teléfono estuviera operativo recibió llamada de Sara, recibiría una notificación de que el teléfono estaba ya operativo, pensaba no cogérselo y retorcer más el momento, pero bastante retorcí los sueño, además conociendo lo aprensiva que es ella.
—Dime Sara.
—Ya era hora que cogieras el maldito teléfono, necesito hablar contigo urgentemente, podría pasarme por tu casa y hablar.
—Necesito hablar contigo, te lo pido como favor.
—Creo que ayer quedo todo muy claro Sara, pero esta bien, di lo que tengas que decir.
—Gracias, en un rato paso por tu casa cuando termine un par de cosillas que tengo pendientes.
Corte la llamada, le di a un sorbo del café sonriendo. Pasaron unas dos horas cuando llaman a la puerta, supongo que seria Sara para hablar, nada más abrir la puerta se me echa encima abrazándome, deje que se desahogara con en abrazo efusivo, después le dije que pasara dentro que se pusiera cómoda en el sofá, fui a la cocina a preparar café, la verdad que la notaba muy distinta a siempre, veo las pesadillas han tocado en el fondo. Cuando el café estuvo preparado me senté a su lado.
—Dime, de que quieres hablar, ¿a pasado alguna cosa? —le pregunte—.
—La verdad que ha sido una noche muy rara, he tenido unos sueños me han dejado trastocada, me ha llamado Andrés, el chico con quien me vistes ayer que se sentía indispuesto y no había pasado buena noche, también me ha llamado Alba diciéndome un sueño de lo más casual que haya podido ser, por que es igual que uno de mis sueños de esta noche.
—Tranquilízate y ves más despacio y cuéntame las cosas una por una, ¿que le ha pasado al tal Andrés ese?
—Me ha llamado esta mañana diciendo que ha tenido también mala noche y que se sentía indispuesto, solo eso.
—¿No te ha especificado nada mas? —pregunte haber si me decía el porque el pobre estaba indispuesto—.
Me estuvo contando sus sueños, yo me hacia el interesante como si no supiera de que iba el tema, lo que más le choco fue que Alba tuviera el mismo sueño que ella, pero la versión de Alba era que estaba intimando con ella y nos pillo en su habitación, a mi también me choco, ¿porque se filtro Alba en los sueños cuando con ella no era?
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