—Me gusta, veo que eres directo, para que vamos a perder tiempo cuando sabemos lo que queremos —dijo Juan dándole un sorbo al café emocionado—.
El aguililla lo miro con una sonrisa picarona deseando estar a solas con el otro, vaya par de viciosos. Se tomaron el café de un tirón como si de un chupito se tratara.
—Yo vivo aquí al lado y estoy solo, quieres subir un rato… —propuso el aguililla—
—Seria todo un placer y nunca mejor dicho.
Sonrieron mutuamente mirándose con deseo muy intenso, pagaron y se fueron a casa del aguililla que vivía al lado, yo les seguía, subieron por el ascensor y yo allí con ellos, se empezaron a meter mano y besarse como si yo no existiera para ellos, pero ellos en su sueño si que veían a la rubia maciza que estaba con ellos, pero los personajes del sueño no, en ese momento era invisible para la parejita que se estaban poniendo morados en el ascensor, como hombre no me gusta ver tal cosa, pero en esa circunstancia estaba disfrutando de ello, nada más entrar en la vivienda fueron al dormitorio, los dos iban muy muy excitados, ente uno y el otro se arrancaron la ropa quedándose desnudos, se lanzaron a la cama y empezaron a realizar un 69, yo cogí una silla y me senté delante de ellos, cruce las piernas, para que me vieran bien visto los que soñaban, un poco de mala leche si que tenia, ellos seguían disfrutando de su 69, eyaculando en la boca del respectivo compañero, se estaba poniendo interesante, tampoco es una cosa que quiera detallar mucho, pero el primero en ponerse como un perrito fue Juan, ya que fue el primero que me toco la moral en la mañana y por supuestamente no iban a ir con cuidado, tenían mucho deseo y ganas, así que lo penetro con fuerza, como gritaba, parecía un cerdo el día de la matanza, pero el otro seguía y seguía hasta que eyaculo, se cambiaron los papeles y el que pillaba era el aguililla, como este individuo me fastidio más el día, así que incremente un poco más el miembro de Juan, y sucedió lo mismo lo penetró con fuerza y con ganas, este chillo aun más que Juan, dado que su miembro era más grande, cuando termino volvieron a cambiar, es lo bueno de los sueños que cualquier cosa puede hacerse realidad, después de los dos coitos por parte de cada uno y el 69, los dos cayeron rendidos a la cama con el ano totalmente desgarrado.
Cuando se despierten van a tener un dolor impresionante en cierto sitio y la confusión en su mente, porque tuvo relaciones sexuales con un hombre y que pintaba una rubia maciza allí sentada en una silla contemplando el espectáculo, esta fue mi pequeña venganza a estos dos, ahora me queda la otra señorita, menos mal que nunca le explique mi habilidad, no quería que me tratara de loco, pero después de esta noche si lo hubiera sabido no pudiera haberme vengado así, porque sabría que seria cosa mía, ahora el turno de Sara.
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