Al final abrí la puerta, no me gustaba montar numeritos en la escalera del vecindario y si no abría tenia toda la pinta que iba a ser así.
—Te llamado más de 30 veces al teléfono y me salta el buzón que lo tienes apagado.
Es verdad que al salir de su casa apague el teléfono y ni me acorde de el, después pensé en mi padre que estaría hecho una furia con lo de Juan, habrá querido contactar conmigo y no ha podido, cuando termine de hablar con esta lo llamare.
—Lo apague, no he tenido una mañana que digamos haya sido fructífera, no solo ha sido el verte con aquel tipo, Juan me despidió por haber quedado dormido otra vez, por eso fui a tu casa y te pille. Dime, ¿que quieres? en tu caso creo que una imagen cuenta más que mil palabras, creo que no tenemos mucho más de que hablar.
—Cierto me pillaste y no tenia que haber sido así.
—Es lo que tiene el riesgo, que a veces se gana y otras se pierde.
—Por mucho que diga no vas a cambiar de parecer ¿no?
—Pues no, me fastidia pero es lo que hay, habértelo pensado dos veces antes de ya sabes…
Ella intento darme un beso en la mejilla y le aparte la cara.
—No lo hagas más difícil —le dije mirándola—.
Ella se dio media vuelta y se fue de casa, yo respire hondo y solté el aire, que le vamos hacer las cosas han venido así, uno por más que quiera que las cosas sean de una forma son como son por muchas vueltas que queramos darle o como lo deseemos. Fui al cuarto y encendí el teléfono, tenia varias llamadas perdidas de mi padre, tiene que estar hecho una furia con lo de Juan, llame por teléfono.
—Tenia varias llamadas tuyas ¿dime?
—Vaya al final puedo hablar contigo, todo el día llamándote, ¿que ha pasado con Juan? —me preguntó con tono irónico—.
—Pues llegue tarde y no es la primera vez y me despidió, después fui a casa de Sara y me la encontré en la cama con otro tío, vamos un día redondo.
—Ya te dije que esa chica no la veía trigo limpio y sobre Juan, ya te vale sabiendo lo maniático que es con el tema puntualidad.
—Ya se que me avisasteis muchas veces con Sara y la verdad que teníais toda la razón.
—¿Y ahora que piensas hacer?
—Haber como me organizo, pero tranquilos que me apaño muy bien.
Nos despedimos por teléfono y colgué. La verdad que pensaba que iba a estar hecho un basilisco, supongo que le alegre el día cuando escucho que termine con Sara, tanto como mi padre y mi madre no les gustaba, la aceptaban porque yo la había elegido, lance el móvil a la cama, puse una cafetera hacer mientras fui a darme una ducha rápida, la necesitaba, entre la calor y el día. Bajo el chorro de agua que caía sobre mi cabeza, cerré los ojos y me relaje, sintiendo un alivio de comodidad, dejando la mente en blanco y respirando despacio, cuando salí del lavabo, el café ya estaba listo y su aroma invadía toda la casa, sentir ese aroma justamente después de una ducha te hace sentir muy bien, me serví un vaso de café solo, me senté en la silla que había en la pequeña terraza, sin pensar ni reflexionar en nada, solo sentir mi pelo mojado con contacto del exterior, mi vasito de café mirando el cielo, desconexión total como le llamo yo, termine mi café a la vez que un cigarrillo, me dirigí a la cocina a prepararme algo para comer, llevaba entre una cosa y otra todo el día en ayunas y ya comenzaba a tener hambre, me prepare un par de hamburguesas bien completas, me senté viendo la televisión mientras que comía, que bien sentaban aquellas hamburguesas con el estomago vacío, estuve haciendo tiempo viendo la televisión para ir a la cama, tampoco me apetecía hacer otra cosa más, seria sobre la una de la noche y me dirigí a la cama.
—¡Que comience el show!
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