lunes, 13 de febrero de 2017

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Los sueños son como un lienzo, cualquier cosa se puede plasmar, una fragmentación compleja, dicen que tiene su significado, no una explicación genérica de como suelen hacernos creer, dependiendo del estado psicológico del individuo así serán sus sueños y su explicación, un viaje al subconsciente de la mente fascinante, cuando dormimos y soñamos es cuando sale a relucir todo el potencial de este mismo, nuestro subconsciente es el que domina, esa es mi teoría y tengo mucha experiencia en cuanto a sueños se refiere el tema.
Iba corriendo por la orilla de la playa, sentía el agua fría en mis pies cuando el agua del mar me los cubría al llegar la ola, era una sensación agradable y confortable, un sonido irritante sonó por todo el cielo sonando cada vez más fuerte, miraba hacia el cielo buscando el origen de tal sonido, abrí los ojos, estaba tumbado en la cama, el estridente sonido era la alarma del móvil, estirando la mano para alcanzarlo no pude cogerlo bien y cayo al suelo, el sonido de esa alarma aun seguía sonando, perezoso tuve que sacar de la cama medio cuerpo y apagar ese molesto sonido, alcance el móvil y deslice el dedo y aquel sonido que martilleaba mis tímpanos ceso.
—Tengo que cambiar la maldita alarma, todos los días igual.
Lance el móvil a la mesita de noche y me estire boca arriba en la cama con los brazos en cruz ocupando toda la cama, estaba todo sudado de la calor que hacia, pasaba la mano por mi barba y me puse a pensar, menudo veranito nos espera, el mando del aire acondicionado estaba en la otra mesita gire la cabeza y lo mire… que pena de no poderlo alcanzar con la mente, estire el brazo como pude, cogí el mando y puse una temperatura de 23 grados, a los pocos segundos pude comenzar a sentir el aire fresco que surgía del aparato, que confortable, cerré los ojos, la sensación era tan agradable, comenzaba a sentir mi piel seca y fresca gracias al aire, tanto confort y buena sensación y ojos cerrados dio pie a lo que tenia que suceder, caer dormido.
Abrí los ojos y por la ranura de la persiana vi que entraba luz.
—Mierda, mierda, mierda
Di un salto de la cama, cogí el móvil para mirar la hora, las 7:12 de la mañana, otra vez no puede ser, no tenia tiempo, aunque fuera más rápido que el viento, hace mas de una hora que ya tenia que estar en el taller, cogí la ropa del día anterior que estaba tirada por los suelos, no podía permitirme poner a buscar ropa limpia, medio vestido, solo con los pantalones puestos, descalzo y la parte de arriba sin nada, el calzado y la camiseta lo llevaba bajo el brazo, salí corriendo por la puerta de casa, menos mal que el coche lo aparco justo al lado de casa, aprovecharía los semáforos para terminar de vestirme la que me espera es pequeña ya es la cuarta vez en dos semanas que llego tarde, pero esta vez ha sido peor que nunca casi dos horas tarde, pude aparcar sin problemas, fui corriendo hacia el taller y allí estaba el en la puerta con los brazos cruzados, dando vueltas en círculos de un lado a otro, cuando me vio su cara era de autentico cabreo, y fue directo a mi.
—Casi dos horas de retraso y la cuarta vez en este mes y solo llevamos dos semanas, esto no puede continuar así, espero que tu padre me perdone, pero sintiendo mucho por el, tengo que prescindir de tus servicios en la empresa, detrás de la puerta he puesto tus pertenencias. 
Me soltó toda la parrafada si darme tiempo ni a saludarlo y sin poder articular ni una sola palabra, por la cara que tenia por mucho que dijera ya había tomado la decisión, entre cogí mis cosas, volví hacia el a despedirme, hay que tener civismo aunque en ese momento le arrancaría los pelos de uno en uno con unas pinzas. 
—Gracias por todo Juan, ha sido un placer trabajar contigo. 
—No puedo decir lo mismo de ti, te he soportado por la amistad que tengo con tu padre. 
Vaya que sinceridad más bestia, podría decir las cosas de otra forma, de los favores que le hecho de esos no se acuerda, toma gratitud. Volví al coche bastante enfadado y decepcionado con Juan, se que no hay excusas para llegar tarde y tan asiduamente, de siempre me ha tenido manía y lo se de buena tinta, me senté en el coche, mire para todos lados y eche la cabeza para atrás.
—Pues que bien, empezamos bien el día.
Seria cerca de las nueve de la mañana, no tenia nada que hacer pues no esperaba la patada en el culo de Juan, así que pensé en acercarme a casa de Sara y darle una sorpresa, porque ella se pensara que estaré trabajando hasta las dos de la tarde y siempre se queja de que podría pasar más tiempo con ella del que paso, la verdad que a partir de esta mañana voy a tener mucho tiempo libre, arranque el coche y me dirigí hacia su casa.

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