martes, 14 de febrero de 2017

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Serian sobre las 9:30 de la mañana cuando llegue a casa de Sara, a esta hora estará durmiendo, le daré una buena sorpresa alegrándole el día, iba a llamar al timbre, me acorde de que tenia sus llaves de cuando fue a pasar unos días a Madrid con sus padres, me dejo sus llaves para que pasara por su casa y que no estuviera vacía, pensé pues mejor aun la despierto en plan romántico, abrí la puerta muy cautelosamente, intentando hacer el ruido justo y necesario, nada más abrir la puerta escuche a ella gritando gimiendo y una segunda voz que no reconocía, fui corriendo al dormitorio abro la puerta y allí me la encuentro en la postura del perrito con un tío dándole, mi cara no tendría precio verla, y las suyas tampoco, quedo todo en silencio unos segundos, la verdad que no podría articular palabra alguna, y todo aquello era bastante incomodo, tan solo me di media vuelta, cerré la puerta, deje sus llaves en la mesa del comedor y abandone su domicilio, aun estaba alucinando con aquella visión, aun no daba crédito lo que vieron mis ojos, la verdad que es una escena bastante chocante ver a ellos dos en pleno coito, veo que el día pinta bien y con fuerza, vaya mañanita, me senté en el coche intentando digerir lo sucedido en toda la mañana, apague el móvil quería estar tranquilo y procesar todo aquello, las cosas pasan porque tienen que pasar esta claro, no es que sea que tenga mala suerte, el trabajo ahí me lo busque por llegar tarde y lo de Sara sencillamente la pille porque en teoría tendría que estar trabajando que es cuando ella aprovecharía para quedar con el otro individuo, tendrá sus motivos por el cual se acostaría con el otro, pero no pienso ponerme como un basilisco porque no merece la pena alguna, ella se arriesgo jugando a dobles y la pillé, es lo que tiene el riesgo, arranque el coche y puse dirección a mi casa.
Di unas cuantas vueltas con el coche no me apetecía ir directamente a casa, estaba a gusto en el coche escuchando música, después de una hora volví a casa, pero antes de llegar pase por la papelería y compre un paquete de folios, se me había ocurrido una idea con todo el tiempo libre que iba a tener, llegue a casa y fui directo a la habitación donde tengo todas mis cosas que guardo con mucho cariño y allí estaba en aquella caja mi antigua maquina de escribir Olivetti Lettera 42 con varias cintas de tinta sin empezar aun, limpie la maquina de escribir haciéndome recordar muy buenos años de mi juventud, la deje reluciente, como recién salida de fabrica, la coloque en mi escritorio y al lado el paquete de folios que compre y las cintas de tinta, quería escribir mis experiencias con mi habilidad desde el principio de cuando sucedió, como una especie de memorias, fui a la nevera a coger una cerveza bien fresca, me eche para atrás en el asiento que tenia al lado la maquina de escribir, poniéndome cómodo con mi cerveza y un cigarro para dar las ideas de como podría hacerlo.
Pensé en escribirlo por ordenador, más práctico y cómodo, pero pensé que al ser un recorrido por mi vida y desde los inicios creo que a maquina de escribir le daría más un toque especial, aparte me encanta sentir las teclas de la maquina de escribir, como se hunden y el sonido de las teclas, cuando cambias de línea…, todo aquello te hacia transportar aquellos años, cuanto mas me trasporte al pasado mejor será para  poder plasmar todo lo sucedido en mi vida, quien sabe si mas adelante lo digitalizaría para adaptarlo a los nuevos tiempos, así que me puse bien sentado, mi cerveza al lado derecho de la maquina de escribir y mi paquete de tabaco en el izquierdo, me frote las manos y las puse en la maquina de escribir y comencé 
Mi nombre es Julius, nombre que me puso mi padre por el gran escritor de ciencia ficción Jules Verne….
Después de varias horas tecleando, pensando, recordando, termine el prologo y mi primera experiencia, estaba tan metido en aquello que ni me acorde de comer y eran las seis de la tarde, me volví a echar para atrás en el asiento, cerré un momento los ojos para estar más relajado, me quede dormido.
Empieza a sonar el timbre de la puerta incesantemente, abrí los ojos de golpe del susto.
—¡Quien será con tanta impaciencia!
El timbre no hacia mas que sonar y sonar, paraba unos segundos y volvía a sonar, me levante del asiento y me eche las manos a la espalda que la tenia resentida de haber estado en esa posición, voy hacia la puerta miro por la mirilla y veo a Sara.

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