lunes, 6 de marzo de 2017

009

Uno de los mayores miedos de Sara es la soledad, mucha gente le tiene miedo a quedarse sola, pero en el caso de Sara es una cosa que le da mucho miedo, puede con ella, así que para rematar mi pequeña venganza que menos que darle un poco de sabor a ese miedo que tiene. Después de haberme visto con su amiga de la infancia Alba, no lo llevo muy bien, cayo en depresión y se encerró mucho en su vida en ella misma, dejando muchas cosas de lado, esa situación le supero, también quise que lo viera así. Una mañana se despertó y no veía a nadie a su alrededor, salió a la calle y tampoco veía a nadie, las calles desérticas, sin un alma, Sara estaba totalmente no entendía nada, donde estaba la gente de la calle, entrado y saliendo de los negocios, los coches pasando por la calle, nada de nada, habían desaparecido por completo todo indicio de vida, tanto humana como cualquier otra, no se veían pájaros ningún animal, nada de nada, Sara comenzaba a respirar cada vez más rápido y poniéndose muy nerviosa.
—¿Que ha pasado aquí no hay nadie? —se preguntaba desconcertada—.
Volvió a su casa, pues no sabia que hacer con toda aquella situación, con la mala suerte que se olvido de coger las llaves para poder entrar en su domicilio, su cara era totalmente de pánico, como iba a entrar en su casa sin las llaves, por mucho que llamara nadie le contestaba, estaba sola en el mundo, volvió a salir a la calle y se dirigió a un parque y se sentó en un banco, pensando e intentar encontrar una respuesta lógica a todo ese caos, pensó de todo, una de sus ideas es que por la noche vinieron unos extraterrestres y se llevaron a toda vida del planeta, pero porque a ella no, tiene que haber alguien más aparte de ella, se había encerrado mucho en ella misma, pero no de llegar al punto de que ni se diera cuenta de que la vida en el planeta no existía, algo tenia que haber sucedido. Fue pasando el día, caminando de un lado a otro sin ver rastro de vida, el día fue llegando a su fin y comenzó anochecer, fue hacia el parque y se sentó en el banco de antes, con los pies encima del banco, rodeando sus piernas con sus brazos.
—No puede estar pasando esto, tiene que ser una pesadilla, ahora me dormiré y cuando despierte habrá sido todo un mal sueño.
Y eso hizo se tumbo en el banco del parque y a los pocos minutos cayo dormida por el día que llevo, de un lado para otro sin parar buscando alguien que le pudiera dar una explicación de lo sucedido. Llegaron los primeros rayos de luz y Sara despertó, tenia todo el cuerpo entumecido de haber pasado la noche a la intemperie, cuando abrió los ojos y vio lo mismo se dio cuenta de que no fue un sueño lo del día anterior, estaba sola en el mundo. Fueron pasando los días y cada día que pasaba se sentía más desesperada sin saber que hacer, comía de lo que podía encontrar en los almacenes y algunas tiendas, por las noches dormía en un pequeño hostal que pudo encontrar, seguían pasando los días, su desesperación era mayor, no le encontraba ningún sentido, un día fue a un edificio de oficinas alto muy alto, pudo llegar a la azotea del edificio, era el edificio más alto de toda la zona, observo y observo pero ningún indicio, estaba claro que estaba sola en el mundo, cansada y desesperada se puso de pie en el borde de la cornisa de la azotea del edificio, miro hacia abajo, respiro hondo.
—Solo serán unos segundos y todo habrá terminado, no puedo continuar con esta locura.
Alzo los brazos en cruz, cerro los ojos, puso su cuerpo un poco echado hacia delante y la fuerza de la gravedad hizo el resto, su cuerpo comenzó a caer justamente en el momento que iba a chocar en el suelo, despertó y abrió los ojos. 

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